CORRE por TI

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domingo, 2 de diciembre de 2012

Llegó el momento

Hace tiempo un buen amigo de CORRE POR TI me preguntó: ¿por qué nunca hablas sobre ti en el Blog?" Yo le contesté que este blog es para vosotros y que sois vosotros los protagonistas realmente de él. Pero él insistió, y bueno, pues allá voy.

Dentro de casi un mes tendrá lugar una nueva edición de la carrera más especial que cualquier atleta pueda disputar de cuantas se organizan en España: La San Silvestre Vallecana. Es curioso que cada trofeo que exhibo orgulloso en mi habitación contiene  cientas de historias a lo largo de estos 25 años. Y es curioso que sin embargo, haya uno que no tengo y que a la vez tantos y tantos recuerdos me persigan. Es el de la San Silvestre Vallecana. Y hace casi un año, justo en este mismo asiento donde ahora estoy escribiendo, y sobre las mismas teclas del mismo ordenador, pude escribir la crónica de los últimos 50 metros de una carrera que me separaron de subirme a un podium que luché con todas mis fuerzas y que sin embargo se me escapó.
Para mí, correr esta carrera es mucho más que cualquier otra cosa: supone sentir la emoción de un ambiente insuperable en una intensidad inigualable. Supone correr en casa. Con tu gente animando. Con cientos de personas pendientes de ti, personas que te conocen, que te siguen, que siempre tienen un "ánimo Rober" cuando las cosas van mal. Es la carrera de las carreras. Y hace casi un año, juré que mi vida como deportista necesitaba de justicia. Por una vez. Por un sólo día. Aquel día ese podium se me escapó a falta de 50 metros... desmayado y totalmente exhausto. Y prometí que volveria a luchar por él, para subirme y poder dedicarle a todas esas personas que nunca me han fallado, y que nunca dejarán de hacerlo, un trofeo que también es de ellos. Por las veces que no pude asistir a un cumpleaños, o a un concierto, o a una fiesta. Por los "tengo que descansar, pero te lo recompensaré", por las noches que tuve que dejar de estar con mis amigos tan sólo porque al día siguiente había otro duro entrenamiento.
Aquella noche, cuando escribía esas palabras tampoco era consciente de lo que meses después tendría que superar: una lesión durísima que me ha tenido postrado en una cama semanas, y en una piscina meses.Jamás hubiera pensado que el 2011 fuera ser tan difícil. Y después de todo, al final, siempre han quedado mis amigos. Porque sin ellos, nada hubiera sido lo mismo. Y quizás esta historia que hoy os cuento hubiera tenido otro final diferente.

La historia de mi vida con el atletismo es la historia de un amor eterno. Es la historia de mi vida, que ha rodeado este deporte desde el principio, y que lo hará hasta que me quede un hilo de aliento. Porque no sé hacer otra cosa, porque no sabría qué hacer sin atarme unas zapatillas y salir a correr. Porque todo lo que siento, lo hago desde el corazón, y porque el atletismo me lo ha llenado por completo para poder escribir miles de páginas, miles de pequeñas historias, de vivencias y de recuerdos.


El próximo día 31 de diciembre, a las 18.00 de la tarde tengo de nuevo una nueva batalla que librar: y no será una más. Será una carrera diferente, porque sobre esos 10kms, habrá cientos de personas, VOSOTROS, que siempre estuvisteis ahí cuando todo era oscuridad para darme luz, y llevarme por el camino hacia mi recuperación. Porque siempre me disteis un hombro sobre el que llorar, y porque siempre habéis confiasteis en mí, pese a lo complicado del evento. Nunca hubo un "imposible". Jamás hubo un "no podrás". Al revés. Con los meses he aprendido valorar aún más el cariño que me rodea de gente tan increíble que sin pedir nada a cambio me ha dado tantísimo.
Saldré a correr como siempre: a por todas. Con la intención de cumplir un viejo sueño, un momento único: saborear el dulce sabor de un podium que durante muchos años he anhelado y que desde muy pequeño perseguí. En una carrera imposible de no disputar. Y aquellos recuerdos de pequeñito cuando mi padre me llevaba cada día 31 a Vallecas para ver pasar a los atletas de entonces, pasarán de golpe por mi mente, para darle un sentido a mi vida, para hacerle justicia a mi carrera deportiva, y porque seguro....a mi padre le hará mucha ilusión. Mi padre me dio atletismo en vena, y ya no puedo vivir sin él.

 Juré resarcirme y vengarme de aquellos malditos 50 metros finales. Y aunque la tarea sea muy complicada, nada es imposible. Entrené duro, cada día de mi vida, cada largo de aquella piscina. Cada tarde en el gimnasio. Y ahora que pude volver a correr, sé que nada me retendrá. Y pase lo que pase, sé que lo daré todo. Porque esa carrera merece la entrega heroica de todos los atletas que la disputan.

Ha llegado el momento. Y estoy dispuesto. Y no estaré sólo: detrás mío sé que estaréis todos vosotros para pegarme ese empujón cuando más lo necesite.

Quien resiste...GANA.

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